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4 de julio de 2012

La Sierra de los Ideales

#Cuba @twitturquino
Pico Real del Turquino (ladera norte) foto Turquinauta
 Como parte de los preparativos de la próxima escalada de los turquinautas a la Sierra continuo con  la reposición de los trabajos que publiqué en el 2009  relacionados con la Sierra Maestra y el Pico Turquino.

Sobre las nubes (foto Turquinuta)
La sierra de los ideales

A la Sierra Maestra van todos los años cientos de cubanos y extranjeros, una buena parte de ellos con el propósito de llegar hasta el Pico Turquino.

A los que suben, especialmente mis paisanos, los mueven sentimientos diversos. Hay sin embargo un denominador común: el ideal de compartir, al menos por unas horas, los esfuerzos de los que una vez desde esas montañas hicieron sólidas las utopías.

La escalada por el sur comienza subiendo desde el
Caribe, alcanzando el firme en alto de la Majagua y luego trepando interminablemente hasta El Pico Cuba y más allá hasta el Turquino, una escalera de 11 kilómetros con muy pocos descansos.

Por el norte, se siguen diversos caminos hasta el firme, pero el habitual comienza en Santo Domingo y se extiende por encima de los 900 metros en el Alto del Naranjo. Sigue desde allí por el caballete de la sierra hasta la Aguada del Joaquín, para luego de cinco kilómetros más llegar al Turquino.

Por esos o por cualquier otro, alcanzar el punto más cercano al cielo en la geografía del archipiélago, es el anhelo de los que, energía y mochila al hombro, se empinan montaña arriba.

Los primeros momentos de la escalada son los más difíciles, se siente que los pulmones no van a resistir y que el corazón va a estallar, las piernas se hacen de plomo, todo pesa y estorba. Pero con el paso insistente, el cuerpo se habitúa al esfuerzo, y la voluntad se impone hasta la sima, el comandante Almeida nos la fórmula del exito en la Sierra: Más vale un paso que dure que no un trote que canse.
Los sentimientos de los escaladores van mezclándose con la belleza exuberante del paisaje, viajan desde el deseo de alcanzar la meta hasta el reconocimiento a los que más de cincuenta años atrás calzaron las botas de siete leguas para cambiarle el destino a la Isla.

Salvando las distancias en el tiempo y los contextos los nuevos rebeldes se encuentran a si mismo, y consiguen atar amistades de escalada, dando fe al pensamiento martiano: “subir montañas hermana hombres”.

Y en el último giro del camino, el final. Aparece el túmulo de piedras y cemento que sirve de sostén al busto del maestro de todos los cubanos, José Martí. Mirando al este con visión de gigante, sabio desde el pasado, arduo en el presente y alerta por el futuro.

He visto lágrimas en hombres de roca. He visto a los escaladores desfallecidos, saltar eufóricos. He visto como ante los triunfadores, los labios de bronce del maestro sonríen.

Subir hasta el Turquino es, colmarse el alma de la sustancia maravillosa de la cual emerge la esencia de la cubanía.
Martí en la cumbre mirando al este

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