Esa realidad nos lleva de plano al torbellino inevitable del capitalismo, el neoliberalismo, la política de despojo y dominación del primer mundo. Es en esa zona brutal donde en realidad debemos debatir el futuro de esa esfera cada vez menos azul en la que vivimos.
El primer obstáculo es lógicamente el mercado y los mercaderes. No hay ninguna fuerza de las razón que haga desistir a los mercaderes de negarse a las ganancias. No importa si con ello hunden al mundo. Se consuelan con sueños de cine y las construcción de arcas gigantesca solo para multimillonarios a los que el dinero les dará el boleto a la sobrevida.
En medio de la crisis y el despojo en el que se hunde a los países más pobres está la verdadera sobrevivencia cotidiana de la mayoría de los seres humanos de este mundo. Esos que no saben que comerán hoy sus hijos, y disponen de una cotidianidad de resistencia.
Los hambreados del cuerno africano, los mutilados y asesinados por el coltán del congo, los que se venden en las calles de Bogotá, los que les da lo mismo matar que morir en el norte de México, los que se mueren de frio en las calles de París, los que ven como su casa se las llevan los bancos de Nueva York, los ahogados en gas toxico en la India, como pueden tener un pensamiento ecologista si ellos mismos estás a punto de desaparecer.
Los frentes son bien visibles, por un lado la minoría superrica de mercaderes dispuestos a no perder un centavo, dispuestos a salvar primero a los bancos que a la gente. Por otro lado, la mayoría sin recursos o amenazada de perderlos. Sin otra alternativa que luchar a brazo partido por llegar vivos al próximo día.
| En que mundo despertará este pequeño |
La ecología como forma del pensamiento social no se puede desprender de la lucha revolucionaria por un mundo mejor. Lo saben los capitalistas, su propaganda y su cultura convierte a los defensores del medio ambiente en terroristas, eco terroristas los llaman. Dedican millones de dólares a desacreditar toda teoría científica que demuestre el daño al medio ambiente de su conducta egoísta. Satanizan a los movimientos de protección a la naturaleza, o simplemente los convierten en partidos políticos obligándolos a jugar el juego de la democracia representativa. Aplican leves medidas de mitigación y las propagandizan como si estuvieran salvando al planeta.
Fidel Castro explicó todo esto con la maestría de su pensamiento en la cubre de Rio hace 20 años. Desde su memorable discurso hasta la fecha la tierra ha dado algo más de 7300 vueltas alrededor del sol y cada vez más su elipse se aproxima al abismo, Los precios de los productos de primera necesidad han aumentado en cientos de veces, el valor del dinero es muchas veces menor al de entonces, las reservas naturales de energía se han sobrexplotado, los países ricos han incrementado varias veces su deuda a costa de mantener sus exorbitantes niveles de consumo, han ocurrido más de vente conflictos armados en todo el planeta, se han disparado miles de proyectiles de uranio empobrecido, han sido asesinada millones de personas.
Veinte años es demasiado tiempo, tal vez no tengamos veinte años más antes del colapso si antes no le quitamos el poder a los bancos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada