El 11 de junio de 1868, En la parroquíal Mayor de la ciudad de Bayamo celebraban las fiestas religiosas del Corpus Christie La banda de música dirigida por el maestro Manuel Muñoz Cedeño esperó a que todos estuvieran de pie y listos para salir en la procesión entonces comenzó a tocar el nuevo himno..
Las notas se expandieron por todos los átomos de patriotismo de aquella gente reunida bajo las columnas de la iglesia, se fue a la calle el himno, los esclavos alzaron la cabeza y se les tensaron los músculos de guerrear, los caballos se agitaron en las cuadras quizás presintiendo el campo a galope en la carga que vendría, el campo enteró se quedó sin un trino, un chirrido de grillo, un croar, todos hasta las bestias más simples en toda la cuenca del río Bayamo supieron que desde ese momento todos serían un poco más libres.
El Gobernador Militar de la Plaza, coronel Julián Udaeta supo que aquel no era un himno religioso y mandó a llamar a su oficina al maestro Muñoz, este se encogió de hombros Esa fue la partitura que me dieron y esa fue la que toqué, dijo.
Entonces mandó el coronel a llamar a Pedro Figueredo.
Perucho escuchó el reclamo del coronel.
- "Señor Gobernador, no me equivoco al asegurar, como aseguro, que no es usted músico. Por lo tanto, nada lo autoriza a usted para decirme que ese es un canto patriota", le expresó Figueredo.
El coronel Udaeta se levantó de la silla: "Dice usted bien; no soy
músico, pero tenga la seguridad de que no me engañó. Puede usted
retirarse con esa certidumbre".
Y tenía Razón el militar unos meses después ese himno sería la música de fondo de las cargas libertadoras en la manigua cubana.
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