"Riñones opuestos" puede ser un buen título, o "Riñones políticos", incluso "La vida si tiene bandera". Dos casos dos contrastes dos historias, un drama. la lucha por la vida. Estamos ante dos casos que confirman la teoría marxista sobre le capital y la contenida en el manifiesto comunista. De modo que bien vale un riñón, la lucha contra el imperialismo.
Caso 1 EEUU
Salvo trabajar duro con menos retribución, bajo la espada de Damocles
de la deportación, y contribuir a la economía de Estados Unidos y a los
bolsillos de los empleadores que los necesitan, a los indocumentados
allí no se les garantiza nada más. Ni siquiera la vida misma si de un
proceso quirúrgico depende, por muy elementalmente humano que sea.
Sin embargo Navarro, contaba con un seguro médico vigente, al que
tributó puntualmente durante 15 años como soldador en una industria
metalúrgica, y aún después de ser despedido. Ahora se le niega el
trasplante, hasta que logre en un intento que le llevará tiempo y sin
ninguna certeza de éxito, regularizar su estatuto. Tampoco se aceptó la
oferta de su esposa de convertirse en donante compatible, ni que lo
aceptaran en el hospital tras reunir 200 mil dólares para costear la
operación.
Sin alternativas permitidas al indocumentado, obligado a diálisis
cada nueve horas, y quien es ante todo un ser humano en situación de
emergencia, se le cierran las puertas. Y “si lo avientan para México, el
riñón se va a perder porque no va a tomar sus medicinas”, argumentan
familiares cercanos y ciudadanos movilizados en apoyo.
Así se ha destapado una de las tantas aristas amargas y crueles de la
vida de los indocumentados en el país más rico, donde se les requieren
y después se les desechan.
Caso 2 Cuba
Lo que sucede es que el 1ro. de febrero último, en horas de la noche, tuve el privilegio de presenciar el trasplante renal número 500 en el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, o mejor, como desde hace cuatro años en el Centro de Nefrología adscrito a esa institución cincuentenaria de Camagüey.
Desde la llegada de Pascual Águila Ayón, de 46 años de edad y natural de
Ciego de Ávila que padecía desde hace seis años de una insuficiencia
renal crónica y se mantenía vivo gracias al tratamiento de hemodiálisis,
porque sus riñones no funcionaban por sí solos,
Luego del trasplante, Pascual se recupera y habla de reincorporarse al
trabajo. Conocimos que él es subdirector económico de una entidad
avileña porque, periodistas al fin y al cabo, se lo preguntamos y, por
supuesto, rezan sus datos en la Historia Clínica, pero a los médicos,
esos que lo operaron no los oí, ni por asomo, que le preguntaran: ¿Usted
trabaja?, ¿Cuánto gana?, ¿Tiene seguro médico? ¿Cuál es su creencia
religiosa? Y sí, supe que recibió desde el preoperatorio, con vista a
disminuir los riesgos del acto quirúrgico, la aplicación de drogas
inmunosupresoras de última generación, como los anticuerpos
policlonales. Todo gratuito.
Con información de la periodista Olga Lila Vilató
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