Me impresionó sobremanera el arreglo del maestro para la Comparcita, de Ernesto Lecuona, la magia que le puso a las cuerdas, y el encanto del piano. Tuvo que volver sobre ella ante un publico de pie, aplaudiendo hasta el delirio, incorporado por el propio Frank a la música y que obedecía como un instrumentista plural a las manos del director de la orquesta Enrique Pérez Mesa.
14 de noviembre de 2011
Frank Fernández el encantador de pianos.
Extraordinario puede ser una palabra ordinaria para calificar el concierto de Frank Fernández anoche en el Teatro Principal de la ciudad de Camagüey. Una combinación perfecta de melodías interpretadas magistralmente por el maestro junto a las la orquestas sinfónicas de Camagüey y Holguín. Desde Bethoven hasta Frank Fernández, pasando por José Withe y Lecuona. Desde una suite hasta una conga santiaguera, algo que nunca pensé se podía tocar en un piano.
Me impresionó sobremanera el arreglo del maestro para la Comparcita, de Ernesto Lecuona, la magia que le puso a las cuerdas, y el encanto del piano. Tuvo que volver sobre ella ante un publico de pie, aplaudiendo hasta el delirio, incorporado por el propio Frank a la música y que obedecía como un instrumentista plural a las manos del director de la orquesta Enrique Pérez Mesa.
El pintor camagüeyano Lorenzo Linares, regaló al maestro Frank Fernández un retrato al óleo y las autoridades le entregaron , el día anterior, la réplica del escudo de la ciudad. Pero aunque ambos regalos le emocionaron mucho, sus mayores palabras de agradecimiento estuvieron dirigidas a quienes le obsequiaron un huacal para poder transportar su piano sin que se dañe.
El concierto sirvió para dar por clausurada la Fiesta del Tinajón. jornada cultural que durante una semana reunió al pueblo del Camagüey con su cultura. El maestro Adalberto Álvarez , en el teatro, dejó abierta la convocatoria para reunirnos el año próximo en una jornada similar. Franak Fernández, estoy seguro, quedó conmovido con esta provincia y este público donde nunca había venido antes, y a donde seguro volverá muchas veces.
Me impresionó sobremanera el arreglo del maestro para la Comparcita, de Ernesto Lecuona, la magia que le puso a las cuerdas, y el encanto del piano. Tuvo que volver sobre ella ante un publico de pie, aplaudiendo hasta el delirio, incorporado por el propio Frank a la música y que obedecía como un instrumentista plural a las manos del director de la orquesta Enrique Pérez Mesa.
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