
En Honduras las oligarquías prueban fuerzas, no solo la rancia y ultraderechista burguesía y sus sicarios en la nación centroamericana, sino también las instituciones imperiales de dominio.
Utilizando la vieja forma de apoderarse del poder, renovada en los contextos y los instrumentos la derecha hondureña se lanza a la aventura, los tradicionales asideros que ha tenido siempre el golpismo en América Latina, ahora imposibilitados de hacerse demasiados visibles, se mantienen como el fuego bajo el bosque ocultos pero quemando.
Honduras es dentro de los países del ALBA el más débil y allí se está poniendo a prueba los mecanismos de asalto al poder que se pueden aplicar en otras naciones cuya conducta pone en riesgo a los intereses de la burguesía ultra conservadora
Los fundamentalistas del poder burgués tanto en las intuiciones oficiales como en las no oficiales, conspiraron juntos a los gorilas de uniforme y de corbata para el aseguramiento político y hasta logístico del golpe. Primero dispararon contra Zelaya, unos días antes y aunque tiraron a matar, contaron con que si fracasaban, al menos lo asustarían y le obligarían a volver al ruedo. Como esto no ocurrió se lanzaron a fondo con el golpe.
La conducta integracionista de Manuel Zelaya, su adhesión al ALBA, su apoyo a los gobiernos de izquierda, y más recientemente su determinación de resarcir el daño de la OEA cuando sancionó a Cuba, acrecentaron el prurito fascista en una nación cuya oligarquía ha sido de la más extremista en el continente.
No ha pasado demasiado tiempo como para olvidar que Honduras fue base de operaciones de la CIA, contra Cuba en el 1961 y contra Nicaragua en los 80. En Tegucigalpa tenía la agencia yanqui uno de los centros de operaciones más grandes fuera de sus fronteras, y el apoyo de los asesores de las fuerzas especiales norteamericanas a los uniformados hondureños, fue muy activa en las décadas pasadas.
Las familias de los ultra conservadores, al estilo de la mafia se apoderaron del país y lo dominaron mientras transcurría la democracia bajo las reglas del control que ellos impusieron, enriquecidas por los manejos turbios y la falta de escrúpulos de los poderes del estado, aseguraron dentro de la “legalidad” la conquista del poder. Solo basta ver el currículo golpista de Roberto Micheletti, y como a pesar de ello estaba al frente de un congreso que no tuvo dudas en apoyarlo en el zarpazo.
¿Y EEUU donde está?
Luego de sus tímidas declaraciones iniciales, los EEUU prácticamente desaparecieron, su representación en la OEA, y el resto de sus acciones diplomáticas han sido tan insípidas que apenas han tenido respuesta por parte de los gorilas, como dijo Fidel sin los Estados Unidos los golpistas no podían ni respirar siquiera, pero han seguido respirando y atropellando.
No retiraron a su embajador, no le retiraron la ayuda económica, y los consejos que han estado dando a Zelaya parecen decir…ríndete.
Hilary Clínton, una líder política tan activa, apenas ha dado declaraciones, Obama tampoco, y los voceros hablan tan bajitos que apenas se escuchan.
A pocos le queda duda, el hecho de que los zápatras tenían el apoyo yanqui antes de dar el zarpazo final.
De ello toman notas igualmente los gorilas, entre sus iguales confrontan experiencias y prueban sus estrategias. Los aspirantes a golpistas que viven otras naciones del continente evalúan la capacidad movilizativa de los pueblos, de la conducta de las naciones, de las vías para escamotar la acción de la justicia
Es por eso que se necesita no solo que el pueblo se una y enfrente a los tiranos en su propio suelo, sino que los países del ALBA aseguren el sistema integracionista de tal modo que puedan dar unidos eficaz respuesta a la conducta de los herederos de Pinochet, la obligación de incrementar la conciencia patriótica de sus mandos militares, la observación cuidadosa de la actitud beligerante de los caudillos es imprescindible para cerrar el paso a cualquier motín. Adquiere especial importancia exigir a los norteamericanos que acaben de tomar partido y a los mecanismos de concertación económica y los encargados de aplicar justicia ,que actúen sin tibieza contra los golpistas ahora y una vez depuestos.
De lo ocurrido en Honduras debemos aprender los pueblos de América Latina si no queremos volver nuevamente a ser esclavos.